Tanto en interiores como en exteriores, las instalaciones eléctricas pueden estar expuestas a la humedad.
Por lo tanto, proteger su lámpara es importante y puede implicar tanto a la luminaria como a la bombilla.
Un índice de protección inferior o igual a 44 es el mínimo a tener en cuenta si desea una lámpara resistente a la intrusión de cuerpos sólidos y líquidos, especialmente en espacios húmedos como cuartos de baño o exteriores.