En Nedgis, los productos pueden suministrarse con o sin fuente de luz.
Si la bombilla no está incluida, se hace una recomendación en la parte inferior de la ficha del producto.
Pero, ¿cómo elegir la bombilla en función de sus necesidades? Una fuente de luz tiene 3 características eléctricas principales: el número de lúmenes, kelvins y vatios.
Lúmenes
Correspondiente al flujo luminoso, el lumen es una unidad de potencia luminosa que indica cuánta luz útil para la iluminación emite una bombilla o lámpara.
Para una necesidad de iluminación escasa, como la de una lámpara de mesilla de noche, prefiera una bombilla que emita entre 400 y 800 lúmenes.
Por el contrario, si desea un espacio bien iluminado, elija entre 1200 y 2000 lúmenes, sobre todo para las grandes salas de estar.
Kelvins
Kelvin es una unidad de medida que indica la temperatura de la luz. En general, la temperatura de la luz oscila entre 2.000 y 10.000 Kelvin. Cuanto más baja es la temperatura, más tiende la luz emitida hacia los colores cálidos...
Para un espacio que desee cálido, opte por un número de kelvins en torno a los 2.700, lo que corresponde a un blanco cálido.
Para las zonas de baño, puede llegar hasta los 3.000 kelvins para obtener una luz más blanca.